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Nicolás Maduro acaba de anunciar que está listo para recuperar las 31 toneladas de oro y los demás activos de Venezuela que hoy están bajo custodia de Juan Guaidó, el mandatario interino cuyo periodo expira en enero próximo y al que ahora un sector de la oposición llama el “presidente de internet”.

Por EL TIEMPO

Una de esas ‘joyas de la corona’ es la empresa Monómeros Colombo Venezolanos S. A., el segundo activo más importante de Venezuela en el exterior (después de la poderosa Citgo), con sede en Barranquilla. Maduro intentó entregarle el manejo de esta compañía a Ronald Ramírez –supuestamente cercano al capturado Álex Saab–, a quien Colombia le negó el ingreso el 30 de enero de 2019.

Desde entonces, la apetecida firma –dedicada a la fabricación de abonos y productos químicos, con ingresos cercanos a los 990.000 millones de pesos anuales– pasó al dominio de Guaidó, cuya administración ordenó hacer un informe detallado del estado contable de la empresa.

EL TIEMPO tuvo acceso a documentos de la empresa estatal y estableció que estudian entregárselos a la Fiscalía General de Colombia y a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) para que indaguen supuestas conductas irregulares de la anterior administración, cuya cabeza fue el empresario venezolano Pedro José Lugo Gómez.

“Se habían excedido en las facultades otorgadas, hay un posible detrimento patrimonial. Y en esa época estaba en manos del régimen”, le dijo a EL TIEMPO un ejecutivo cercano a Monómeros.

Sin embargo, EL TIEMPO estableció que al menos uno de los contratistas mencionados en el informe ya instauró denuncia por injuria y calumnia ante los señalamientos.

El caso, que ya está en la Fiscalía, tiene que ver con la suscripción de tres contratos, por 7, 4 millones de dólares, firmados el 15 de julio de 2018, por una de las accionistas de Monómeros. El informe dice que la empresa que se contrató fue constituida cuatro días antes.

El otro gran filón de las indagaciones son al menos 8 contratos, por 13,5 millones de dólares, que tienen un hilo conductor: fueron suscritos con el mismo grupo empresarial.

Documentos internos en poder de EL TIEMPO señalan que Lugo Gómez habría pasado por alto restricciones de contratación que tenía en tiempo y montos. Además, que luego de su renuncia habría terminado ligado a una de las firmas con la que contrató.

El primer paquete de contratos se suscribió entre Servicios Aéreos y Catering S. A. S. y Petroquímica de Venezuela S. A. (Pequiven), empresa que tiene el 86,2 por ciento de acciones de Monómeros.

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