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«Mediante la intercepción de llamadas telefónicas y mensajes de texto se ha escuchado a contactos cruciales entre narcotraficantes de otras naciones y las mafias en el poder en Venezuela negociando la venta ilegal de códigos de transpondedor (dispositivo de telecomunicaciones) que normalmente son asignados a vuelos autorizados».

Carlos Silva | El Nacional

En una escena como de película de crimen y misterio, el narcotraficante colombiano Wilber Arilio Varela Fajardo, alias Jabón, apareció muerto en enero de 2008 en un hotel de Mérida, Venezuela. El gobierno de Hugo Chávez le había procurado al jefe del Cartel del Norte del Valle lo que se suponía un “refugio seguro” para librarlo del asedio de rivales y de las autoridades del país vecino.

La justicia estadounidense sabía que Jabón operaba desde 2004 en Colombia, desde donde pagaba a altos oficiales del Ejército “bolivariano”, entre ellos Hugo “el Pollo” Carvajal, para que ayudaran a su organización en la exportación de cocaína desde Venezuela. Además, estos debían colaborar en el blanqueo de capitales y hasta en el secuestro, tortura y asesinato de rivales e informantes, práctica común entre esas y otras mafias del narcotráfico.

Por orden de Carvajal, dos militares colombianos encubiertos fueron capturados en Venezuela, trasladados a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Caracas, torturados y finalmente asesinados, dijo la ex jueza antidrogas Mildred Camero, citada en una entrevista con el diario español El Confidencial en abril de 2019. Añadió, según el rotativo, que el ex jefe de inteligencia de Chávez también sería el responsable del asesinato de un agente encubierto de la DEA, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos.

En agosto de 2005, cuando regresaba de una reunión con la DEA y expertos internacionales de la lucha contra el narcotráfico en el Comando Sur, Camero fue relevada de su cargo al frente de la Comisión Nacional contra el Uso Ilícito de las Drogas (Conacuid). Un día después, Chávez expulsó a todos los miembros de la misión de la DEA, a quienes declaró “personas no gratas”.

Camero, que como ministra de Estado rendía cuentas directamente a Chávez, poco antes de viajar a Florida le había entregado informes sobre las actividades criminales del Pollo Carvajal y otros generales. Pero como toda red de espionaje transmite información en ambos sentidos, el comandante y su jefe de inteligencia no solo conocían de antemano cuánto sabía la jurista, sino también el peligro que esta representaba para sus planes. Por eso, a la funcionaria le allanaron la casa y hasta le abrieron una causa por traición a la patria.

Con todo, Camero, coautora del libro Chavismo, narcotráfico y militares (2014), ha contribuido a correr el cortinaje de los planes de Chávez y los herederos de su “legado” en el régimen de Nicolás Maduro, en alianza con la guerrilla colombiana de las FARC, y más recientemente con el ELN y los carteles mexicanos, para inundar de drogas Estados Unidos y Europa.

Entretanto, investigaciones de la DEA explican por qué los radares de los jefes militares del Cartel de los Soles no captan los aviones del narcotráfico. Mediante la intercepción de llamadas telefónicas y mensajes de texto se ha escuchado a contactos cruciales entre narcotraficantes de otras naciones y las mafias en el poder en Venezuela negociando la venta ilegal de códigos de transpondedor (dispositivo de telecomunicaciones) que normalmente son asignados a vuelos autorizados.

Pero quienes son señalados de usar el poder para hacerse de millones de dólares provenientes de actividades criminales afrontan ahora otro desafío. El presidente interino Juan Guaidó anunció a comienzos de este mes acciones contra el narcotráfico en cooperación con la DEA. Se sabe poco de este pacto para retomar el acuerdo antidrogas Venezuela-Estados Unidos, aunque lo suficiente para deducir que será implacable contra el Cartel de los Soles y sus testaferros.

Guaidó hizo el anuncio del acuerdo con la DEA en conversación con James Story, encargado de negocios de la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, que ha surgido como un enemigo formidable para denunciar el decomiso de toneladas de drogas procedentes de este país. Es probable que la designación en mayo del diplomático de carrera brillante como embajador extraordinario y plenipotenciario haya perturbado a jerarcas del Cartel de los Soles. Sobre todo porque al día siguiente recordó que su país fue el que encontró a Osama bin Laden. Y hay que tener presente también, de acuerdo con la historia, que la DEA no olvida.

Vía Primer Informe

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