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Un certificado emitido el 10 de julio de 2019, por la petrolera estatal de Trinidad y Tobago, Hermitage Petroleum Company LTD, evidencia cómo el país caribeño, miembro de CARICOM, ha violado las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos a quienes establezcan negociaciones con Petróleos de Venezuela S.A. y con el régimen de Nicolás Maduro.

Por Maibort Petit | Venezuela Política
@maibortpetit

El documento informa acerca de la transportación de 830 mil barriles de crudo desde Trinidad hasta China. Las características expresadas en  el documento coinciden con el esquema que diseñó y organizó desde  mediados de 2019, por parte de la antigua directiva de PDVSA, [encabezada por el general Manuel Quevedo y el vicepresidente de Finanzas de PDVSA, Fernando de Quintal] para violar las sanciones del Departamento del Tesoro.

Los cabecillas de la petrolera estatal pagan a terceros los BOL (Bill of Landing) o guías de carga, que son los documentos legales emitidos por la naviera [o el capital del buque] a un remitente donde se detalla el tipo, la cantidad y el destino de las mercancías transportadas,  en las condiciones consignadas.

Según fuentes internas de PDVSA, consultadas por Venezuela Política en calidad de anonimato, los encargados de ejecutar el esquema, «han pagado entre $200.000 a $300.000 por cada guía de carga (BOL) y de esa forma han salido más de 11 cargamentos».

Trinidad y las sanciones

Trinidad y Tobago ha violando las sanciones  en varias oportunidades. El escándalo más reciente fue la gasolina proveniente de Estados Unidos que se vendió a una de las empresas pertenecientes al empresario Wilmer Ruperti.

El 28 de marzo de 2020, [un día después de la visita de la visita de la vicepresidente venezolana, Delcy Rodríguez, a Trinidad, acompañada por el actual presidente PDVSA, Asdrúbal Chávez], la empresa Paria Fuel Trading Company, una petrolera estatal trinitaria, recibió un pedido de 150 mil barriles de gasolina de parte de ES Euro Shipping SA.

La empresa, registrada en Suiza y propiedad de José Guillermo Ruperti, hijo del empresario chavista, Wilmer Ruperti, requería la compra de 100 mil barriles de gasolina de 95 octanos y 50 mil de 92 octanos, cuyo destino final sería la isla de San Eustaquio, en las Antillas menores. San Eustaquio es un destino común de las exportaciones petroleras de Trinidad y Tobago.

Por ser la primera transacción entre ambas empresas, Paria requirió un due diligence sobre Euro Shipping. Los documentos fueron entregados el 7 de abril, junto a un informe crediticio favorable de la británica Graydon.

La investigación concluyó en que no había problemas para realizar la venta y fue así como el 12 de abril, Paria autorizó al barco de bandera liberiana, Aldana, a recoger el cargamento.

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