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El líder de Podemos y vicepresidente del Gobierno español, Pablo Iglesias, dio este domingo un paso más en sus ataques contra los medios de comunicación y los periodistas. En un mitin electoral en Vigo, respondió de forma furibunda a las informaciones que dejan cada vez más en evidencia a él y a su partido en el caso Dina. Proclamó que «vuelven las cloacas mediáticas» con el objetivo de sacarle del Gobierno, se situó en todo momento como la víctima que los tribunales le niegan ser, habló de «ultra ultra derecha» para referirse a quienes informan sobre el caso y dijo que piensa pedir una comisión de investigación en el Congreso a la que llevará a periodistas a declarar.

La relación que hizo entre las «portadas de periódico» y las medidas desarrolladas por el Ejecutivo, y el anuncio de que impulsará una nueva comisión de investigación parlamentaria para obligar a declarar a periodistas, implican ya de lleno al Gobierno en su conjunto en este escándalo, a pesar del prudente silencio que el PSOE y Pedro Sánchez están intentando mantener.

El discurso no se produjo por casualidad. EL MUNDO reveló este domingo -las «portadas de periódicos»- conversaciones de los abogados de Podemos que demuestran que el caso Dina fue manejado políticamente por el partido en un contexto electoral y que ni siquiera en el seno de la formación se creían su propia versión de que la tarjeta del teléfono de Dina Bousselham, ex asesora de Iglesias, había sido robada por la supuesta mafia policial que presuntamente dirigía el ex comisario José Manuel Villarejo.

«Resulta que ahora parece que a Villarejo nos lo hemos inventado nosotros», dijo Iglesias en referencia a esta información, que se suma a una larga lista de noticias y actuaciones judiciales que están sumiendo al partido y a su líder en serios problemas. El vicepresidente mantiene intacta su versión, a pesar de que ni el juez ni los propios letrados del partido le dan verosimilitud: que Podemos y él mismo fueron objeto de una actuación ilegal por parte de un sector de la Policía que, en connivencia con EL MUNDO y otros medios de comunicación, tenía como objetivo impedir la llegada del partido al poder. Esto finalmente ha sucedido, pero Iglesias dijo ayer que podría haber ocurrido antes, en el verano de 2016, si no hubiera sido por este asunto.

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