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«Si hubiéramos estado involucrados, habría sido diferente», dijo el secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo, dejando por sentado a la opinión pública que la administración Trump no tuvo nada que ver con la fallida Operación Gedeón.

Según fuentes familiarizadas con el caso, una transacción de millones de dólares fue hecha en un banco de Europa oriental a beneficio de un alto militar que participó en la organización de la operación

Básicamente, dijo la fuente, «el régimen de Maduro sabía todos los detalles de la operación con suficiente antelación, gracias a la información comprada con el pago».

El contratista militar encargado de ejecutar las operaciones militares, Jordan Goudreau, fundador de la empresa de seguridad Silvercorp, es un personaje con muchas sombras. La vida del ex militar está llena de episodios opacos que ponen en duda su credibilidad y su capacidad como estratega militar. 

Desde el fracaso de la operación, en la que incluso capturaron a dos ex compañeros suyos de las fuerzas especiales, Goudreau se escondió en algún lugar de la Florida.  Luego de haber declarado a varios medios de comunicación, en las horas siguientes al fracaso de Gedeión, nada nuevo se conoce sobre él.

Qué se sabe del contratista

Jordan Goudreau es canadiense de nacimiento. Obtuvo un título en informática en la Universidad de Calgary mientras servía en las reservas militares canadienses y siempre quiso formar parte de las fuerzas especiales del Ejército de los EE.UU., los Boinas Verdes.

Luego de obtener la ciudadanía estadounidense se alistó en el servicio militar en 2001 y logró calificar para las fuerzas especiales. Como se sabe, estuvo en cuatro ocasiones desplegado en Irak y Afganistán como soldado de infantería y sargento médico.

Ganó tres estrellas de bronce por su distinguido servicio en combate. Hasta allí, su historial parece intachable.

Según reportó Bloomberg, hay varios testimonios de conocidos y ex compañeros de armas de Goudreau que revelan un personaje caótico y que atravesó períodos muy inestables en su vida. 

Otros ex camaradas, sin poner en duda sus habilidades para el combate, lo califican como un buscador de emociones temerario que nunca tuvo problemas en poner en riesgo la vida de sus amigos.

Un ex boina verde, que habló bajo condición de anonimato, recordó que por descuido Goudreau casi chocó con él mientras hacía paracaidismo. Las disculpas que le ofreció después no le parecieron sinceras.

«Mi opinión personal sobre ese tipo es que nada en él es genuino. ¿Cómo llamas a un tipo que cree sus propias mentiras?», dijo sobre Goudreau.

Fraude contra el Ejército

Otro episodio que pone en duda su credibilidad ocurrió en 2009. Ese año compró un apartamento en Phoenix, Arizona, con su esposa, quien estudiaba para obtener un título en contabilidad en la Universidad de ese estado.

Goudreau, que estaba de misión en Stuttgart, le dijo al Ejército que su esposa vivía en Brooklyn, Nueva York, donde el subsidio de vivienda era más del doble que el de Phoenix.

En una investigación oficial se concluyó que Goudreau había cometido fraude y que trató de encubrirlo con documentos falsificados. El costo para el gobierno  fue de 86.000 dólares y él tuvo que endeudarse para poder devolver el dinero  

También  recibió una amonestación que limitó sus perspectivas de ascenso en el Ejército. Goudreau luego se divorció y finalmente dejó el Ejército en 2016.

No está claro si Goudreau se le haya diagnosticado trastorno de estrés postraumático, pero ha recibido ayuda médica por haber sufrido conmociones cerebrales.

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