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Florantonia Singer – EL PAÍS

Venezuela ha dejado de ser un país con parámetros de nivel de vida de Sudamérica. El nivel de pobreza que ha alcanzado en los últimos años y que siguió ensanchando las brechas entre 2019 y 2020 colocan al país petrolero en otra escala. Son las conclusiones de la más reciente Encuesta de Condiciones de Vida del Venezolana (Encovi), la medición que desde 2014 hace un grupo de universidades y que se ha convertido en la radiografía más rigurosa de los principales indicadores desde que el Gobierno dejó de publicar estadísticas. Dejada atrás una década de boom en los ingresos petroleros, hoy el país es el más pobre de la región y el segundo más desigual después de Brasil, de acuerdo a las mediciones hechas con base en entrevistas en casi 10.000 hogares. Los datos muestran el avance del descalabro económico y el reajuste demográfico y social que ha dejado la migración forzada de cinco millones de venezolanos.

“Venezuela nunca ha tenido niveles de pobreza como los que vemos, ni en el siglo XX ni en el siglo XXI, por eso nos tenemos que salir del contexto latinoamericano y más claramente del suramericano para poner en perspectiva donde estamos”, señala el sociólogo Luis Pedro España, investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, que lidera el estudio. De acuerdo con los ingresos, el 96% de la población venezolana es pobre, de los cuales un 79% está en pobreza extrema, lo que significa que los ingresos percibidos son insuficientes para cubrir la canasta alimentaria. Que la pobreza extrema sea mayor que la pobreza no extrema es una particularidad que se ha venido registrando en el país en los últimos tres años de hiperinflación y que en opinión de los investigadores es resultado de la caída del 70% del PIB entre 2013 y 2019. “Todos en general somos pobres, ya no hay riqueza que repartir ni bienestar que disfrutar”, apunta España.

Visto de forma multidimensional, pasada por el tamiz de las variables relacionadas con el empleo, la educación, las condiciones de la vivienda y los servicios públicos, la pobreza alcanza al 65% de los hogares, con un aumento de 13,8% entre 2018 y 2019. La encuesta valora en un nuevo indicador llamado pobreza de consumo, en el que ubica a 68% de la población que consume menos de 2.000 calorías diarias por día. La inseguridad alimentaria y de la precariedad de los servicios se ha convertido un factor igualador en el país, no hay notables diferencias entre los sectores más pobres y más ricos en estos aspectos.

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