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Homero Quiñones Urbaez

Sueños de Libertad. Soñamos con una sociedad ideal, hasta utópica; pero no hay una Venezuela excelsa. Sede de virtud que llene las expectativas de los ciudadanos. Lo que resalta cada día es la grave crisis que atravesamos, con las angustias de los de abajo, en busca de gas, agua, gasolina, alimentos, medicinas, empleo y salud, huyéndole a una misteriosa pandemia que sin llegar a cincuenta muertos nos mantiene aterrorizados hasta el extremo de tener casa por cárcel, durante más de cien días.

Aparte de que se ha criminalizado (llamándolos armas biológicas colombianas), a los contagiados con la pandemia (y una prueba de ello es el maltrato a los venezolanos que huyendo de la pandemia en otros países, regresan al suyo y no los dejan entrar, y si entran, por los caminos verdes, los someten a unos tratos inhumanos sin los más elementales servicios de alimentación e higiene personal y sin atención médica).

El cuadro es patético. Son dos caras de una lacerante realidad: la del régimen que usa y abusa de los medios radioeléctricos y la televisión oficial para imponer sus verdades a través de la mentira, el fraude y la trampa; y por otro lado una oposición sin medios de comunicación para rebatir y combatir a los delincuentes que nos gobiernan. Y como si fuera poco, una oposición de la oposición que vive atacando a Guaidó y sacando cuentas de como lo desplazan del sentimiento colectivo, para hacerse de todo lo que Guaidó y el G-4 han logrado, que es no solo el reconocimiento de cerca de sesenta países, sino que además todos reconozcan como fraudulentas y amañadas las elecciones ya fijadas para el seis de diciembre, para lo cual han desarrollado una escandalosa y continuada violación de la Constitución y las leyes.

Entre las cuales destaca la solicitud de los delincuentes de la mesita y del TSJ, al declarar el silencio legislativo sobre el nombramiento o selección a dedo de los nuevos rectores del C.N.E., el pronunciamiento inmediato del TSJ nombrando un corrillo de delincuentes, que en vez de currículum tienen prontuario. Sigue la entrega de los partidos A.D. y P.J. a aliados o cómplices en el fraude electoral.

El aumento del número de diputados de 167 a 267, para garantizarse 220 diputados, ya amarrados, con un sistema de representación más descarado que hasta el propio Kino Chávez (los que quieran que les envié el escrito que detalla en que consiste el fraude envíenme su número de teléfono y su nombre por texto al 0412 2010448). Ya anunciaron a partir de éste seis de Julio la cuarentena radical y a lo mejor se prolonga, como dicen los chistosos hasta el seis de diciembre, para los vendidos que salgan a votar, que en al máximo serán 10% de la población.

Aquí es donde hacen falta los observadores de la Unión Europea, del Grupo de Lima y de la ONU, que dejen constancia del repudio generalizado a ésta banda de saqueadores del erario público y de los sueños y las esperanzas de los más jóvenes y los de la tercera edad que no queremos partir sin ver el final de ésta tragedia y el Núrember Tropical, por el cual tendrán que pagar todos éstos criminales, incluyendo a los alacranes y a los de la mesita, por todo el daño causado a treinta millones de venezolanos, por un Holodomor, que no tiene nada que envidiarle al de Ucrania.

Todos éstos actos criminales son silenciados y cuando se hacen públicos, por escandalosos como la muerte de Franklin Brito, Oscar Pérez y la media docena de personas que lo acompañaban, Fernando Albán y el Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arevalo, recurren al expediente del trapo rojo o la cortina de humo, producto de los satánicos laboratorios del mal cuya portavoz más conocido es el médico asesino (el cual miente hasta cuando dice la verdad), siempre con mentiras bufas ofensivas a la más elemental inteligencia.

Mientras trabajan en atornillarse al poder, al costo que sea, encarcelando, persiguiendo, torturando y matando, en las nuevas versiones de la Rotunda, a la oposición y a los militares que se oponen a éste exterminio, el mundo los observa estupefacto. La revolución bonita se impone con la fea bota de los gendarmes al servicio de los más bastardos intereses.

El mar de la felicidad construido, en nuestro propio terruño, con la sangre de más de 150 venezolanos asesinados por placer y celebrados con despreciables bailes del cucuteño y la «primera combatiente». Ya la oposición decidió no descansar hasta que los capturen a todos: narcotraficantes, terroristas, ladrones, asesinos.

El golpe grande será cuando todo el país se abstenga de votar. Esa será la muerte más terrible para los sátrapas y entonces como en Fuente Ovejuna, de Lope de Vega, preguntarán Quién mató al comendador? : Todos a una señor. Así será.

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