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Alex Saab está a la espera de ser extraditado a los Estados Unidos. Cuando fue detenido en Cabo Verde, el 13 de junio pasado, Venezuela reaccionó señalando que Saab es un ciudadano venezolano y un “agente” del Gobierno, que se encontraba “en tránsito” para volver al país.

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Quisieron hacerlo pasar por diplomático, pero ¿por qué? La cúpula chavista teme que su declaración ante un tribunal independiente de los Estados Unidos pueda conducir al fin del actual régimen.

Sin embargo, Saab fue trasladado de manera sorpresiva de la cárcel central de Ribeirinha a la isla de Sal, donde fue capturado el 12 de junio. Rápidamente el gobierno de Maduro reaccionó y exigió un encuentro con Saab en prisión. Los nervios crecen.

Sin embargo, cómo puede Saab acabar con el chavismo

Los CLAP

Maduro creó los CLAP en 2016, cuando Venezuela sufría una severa escasez de alimentos básicos y medicinas que mantenía a los ciudadanos formados en las largas filas durante horas frente a los supermercados.

Es en ese momento cuando entra Saab, que aparecía como uno de los dueños de Group Grand Limited (GGL), la empresa que inició la importación de alimentos para los CLAP, de acuerdo con denuncias de la oposición venezolana y de la exfiscal Luisa Ortega Díaz, quien por años fue considerada cercana al chavismo, pero le dio la espalda a Maduro antes de ser destituida de su cargo en 2017.

Saab ya trabajaba con la Administración de Maduro al menos desde 2013, cuando consiguió un contrato de 60 millones de dólares para levantar gimnasios verticales para promover las prácticas deportivas y culturales, la solución que encontró el mandatario venezolano para atajar la alta criminalidad que atravesaba entonces el país.

Testaferro

Fue la propia Ortega Díaz quien acusó en 2017 a Saab de ser un presunto testaferro de Maduro, un ex chofer de autobús que gobierna Venezuela desde 2013.

La exfiscal dijo entonces que los resultados de una investigación que había adelantado cuando dirigía la acción penal en Venezuela hacían presumir que Maduro era propietario de GGL, aunque en los papeles Saab y el también colombiano Álvaro Pulido figuraban como dueños.

Saab siempre negó, a través de sus abogados, ser parte del negocio de la importación de alimentos en Venezuela.

Pero las denuncias de Ortega Díaz encontraron eco en una investigación del Parlamento, que controlaba la oposición, y que apuntó a Saab y a Maduro como socios en la importación de alimentos para los CLAP.

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