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El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) distribuyó atún de las marcas Supertuna, Lucky Tuna y Tritún, envasados por la empresa mexicana B-Eminent, que fue catalogada por la autoridad fiscal de ese país como una empresa fantasma, al facturar operaciones simuladas. Las tres marcas de atún fueron incluidas en los paquetes alimentarios que distribuyó el Gobierno de El Salvador, a través del MAG, como parte del Programa Emergencia Sanitaria por la pandemia del coronavirus.

Por Jessica Ávalos y Gabriela Martínez | FACTUM

Revista Factum tuvo acceso a documentación oficial en México que revela que la empresa no supo desvanecer los señalamientos del fisco. La Secretaría de Administración Tributaria (SAT), la autoridad fiscal de aquel país, sostuvo que B-Eminent es fantasma porque su infraestructura, sus activos, su personal y su capacidad para prestar servicios no corresponden con las facturas que emite.

Los primeros paquetes alimentarios repartidos por el Gobierno de El Salvador, a mediados de mayo, incluían latas de atún que llevaban el nombre y la dirección en Baja California de la cuestionada empresa. Pero el empaque cambió. En los siguientes paquetes, el Ministerio de Agricultura eliminó de la lata el nombre de la empresa mexicana, únicamente conservó la leyenda “hecha en México”, y colocó el logo del Gobierno, junto a la dirección y el teléfono de ese ministerio en El Salvador.

Agricultura no ha querido publicar, divulgar o dar cuentas sobre sus compras durante la pandemia. Lo único que se sabe es que es el segundo ministerio que más transferencias recibió del fondo de emergencias destinado para atender a los afectados por el coronavirus: 79.8 millones de dólares, principalmente para la compra de los alimentos y empaquetado de los mismos.

El atún para los paquetes fue comprado cuando la Asamblea Legislativa permitió que el Gobierno adquiriera productos saltándose la Ley de Adquisiones y Contrataciones de la Adiministración Pública -la LACAP-, una licencia que tuvo el Ejecutivo entre marzo y mayo de 2020. Los diputados obligaron a los ministerios a enviar reportes de sus compras, pero Agricultura fue el único que incumplió. El ministro de Agricultura, Pablo Anliker, tampoco ha querido acudir a la comisión de Hacienda, donde ya dejó plantados a los diputados que están exigiendo rendición de cuentas del uso de fondos durante la pandemia.

La mala reputación de B-Eminent no termina con un lío fiscal. Es también una de las sociedades involucradas en el cartel de empresas que estafaron a los venezolanos en 2017 al exportar alimentos de muy mala calidad nutricional.  B- Eminent despachó a Venezuela alimentos con sobreprecios, según lo lograron probar investigaciones de Armando.Info de Venezuela y Excélsior de México.

En 2018, el gobierno mexicano también acusó a B-Eminent de vender a sobreprecio a través de intermediarios como ShinningCapital. La Unidad de Investigación Financiera de México la incluyó entre las empresas sancionadas por participar en el entramado de empresas que vendió productos de baja calidad a través de una triangulación con intermediarios del Gobierno de Nicolás Maduro.

Una empresa en la “lista negra”

B-Eminent fue constituida en 2014 en Baja California y, según la información en el Registro de Comercio de México, se dedica a “la compra, venta, importación, exportación, distribución, transportación, consignación y en general la comercialización, ya sea al mayoreo o menudeo, de todo tipo de mariscos y productos del mar”, y otros productos. Tiene una división llamada The Marhel Group, que es la que aglutina toda la gama de atunes enlatados.

El 13 de mayo de 2020, el Servicio de Administración Tributaria identificó a B-Eminent como una empresa con operaciones simuladas, según un listado publicado en esa fecha. El artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación, que persigue la evasión y el lavado de dinero en México, establece el procedimiento a seguir cuando se presume que un contribuyente es una Empresa que Factura Operaciones Simuladas (EFOS). B-Eminent fue notificada de esa presunción en septiembre de 2019 y contó con un plazo para presentar pruebas para desvanecer esos señalamientos. No lo logró.

La autoridad fiscal mexicana ratificó su sospecha y apenas el pasado 29 de junio publicó en el Diario Oficial el resultado definitivo de empresas que entraban a la “lista negra” por movimientos dudosos: B-Eminent es una de las 40 enlistadas.

“Los contribuyentes señalados en el citado Anexo 1 emitieron comprobantes fiscales sin contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material para prestar los servicios o producir, comercializar o entregar los bienes que amparan tales comprobantes”, sentenció el SAT.

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