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Se necesitan dos

Por Daniel Coronell | LosDanieles.com

La justicia debe preguntarle a Abelardo de la Espriella, a una joven abogada que ha trabajado en su firma y a un hombre de confianza de Alex Saab, qué saben sobre el soborno a un policía que frustró la captura del principal testaferro de Nicolás Maduro, junto con varios de sus familiares y lugartenientes. Ocurrió el año antepasado en Barranquilla. Los Saab escaparon a tiempo porque estaban advertidos de la operación por un policía adscrito a la Dirección de Investigación Criminal, Dijín. Hace unos días ese policía corrupto, el patrullero analista Eddie Pinto, fue condenado a tres años y dos meses de prisión. Hoy ya está en su casa gozando del beneficio de prisión domiciliaria. Lo sentenciaron por los delitos de interceptación ilícita de comunicaciones y cohecho impropio.

Cohecho impropio significa que recibió un soborno, delito cuya ejecución requiere al menos de dos involucrados: el que recibe, en este caso el agente Pinto; y los que dan, cuya identidad está registrada en el proceso aunque la justicia no haya hecho nada para que respondan por su parte.

El fallo de primera instancia al tipificar el cohecho señala que “Eddie Andrés Pinto Rúa recibió en principio un teléfono celular marca iPhone y consecuentemente la suma de $ 800.000, esta última para la adquisición de otro teléfono celular. Elementos que sirvieron como medios de comunicación para que el precitado advirtiera sobre las investigaciones seguidas contra el señor Alex Saab, familiares y empleados, información a la cual tenía acceso por su calidad de servidor público en la Policía Nacional”.

El policía aceptó los cargos inmediatamente después de su detención en octubre de 2018. Su abogado José Luis Torres Martínez dijo, en su nombre, que reconocía los delitos. Además, afirmó que su cliente estaba dispuesto a revelar la identidad de otros implicados: “Prácticamente está delatando a otras personas que pueden estar incursos en una culpabilidad”.

El defensor aseguró también que había gente rondando para impedir que el agente Pinto contara lo que sabía y por eso pidió que lo mantuvieran en un lugar de detención aislado: “Han estado y esto lo sabe el señor fiscal (se refiere al fiscal del caso), su señoría. Han estado preguntando por él personas extrañas durante todo el día y esto puede colocar en riesgo ya un testimonio…en un futuro… para que lo puedan coartar o lo puedan coaccionar para que no declare, lo que ya está declarando”.

El policía sobornado, a cambio de la información que entregó, quería 500 millones de pesos que, según él, era la plata de bolsillo que Saab gastaba cada día. Ya había recibido un teléfono y una pequeña suma en efectivo. ¿Quiénes le entregaron esos elementos? Las respuestas están en el proceso: la abogada María Paula Escorcia Leiva, de la firma De la Espriella Lawyers, y Mario Germán García Palacio, también abogado pero sobre todo un hombre de confianza de Saab que ha figurado como director de algunas de sus cuestionadas empresas.

La abogada conocía al policía Pinto porque habían hecho juntos un curso de criminalística. Según ella, la buscó por Facebook el sábado 1 de septiembre de 2018. Esa primera semana de septiembre lo citó en la oficina de De la Espriella Lawyers en Bogotá, pero pidió autorización para hacerlo: “Antes de esa cita yo consulto el tema con mis superiores y ellos me autoricen hacer (sic) la reunión pero me piden que grabe, a lo cual yo solicito al área de sistemas que organice una sala de juntas para grabar”.

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