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Alex Saab, hoy en espera de su extradición a Estados Unidos desde Cabo Verde, no solo coordinó el sofisticado esquema para mover capitales de la corrupción chavista, el llamado «testaferro del chavismo» también cimentó las alianzas de Caracas con factores internacionales que son amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Saab permitió que las relaciones  entre la élite del chavismo y factores terroristas y narcotraficantes internacionales fueran mutuamente beneficiosas en lo económico. También ayudaron a proyectar las actividades del cartel Maduro – FARC.

En las tramas de Saab se involucraron operaciones en países como México, China, Irán y Turquía y con grupos terroristas como las FARC, el ELN y Hezbolá.

Todo esa maquinaria permitió a Maduro evadir las sanciones estadounidenses y a la vez fortalecer su control en Venezuela.

Vínculos terroristas

Las acciones de Saab colaboraron en lograr que el territorio venezolano sea un paraíso seguro para los grupos terroristas de Medio Oriente. El poder de Irán, respaldado por la milicia libanesa Hezbolá, tiene en el país caribeño un bastión.

Desde allí puede proyectar su acción sobre el hemisferio occidental. Hay fuertes indicios de la instalación de bases de operaciones de ese grupo terrorista en Venezuela.

El ministro chavista Tareck El Aissami, considerado como capo narcotraficante por las autoridades de EE.UU., fue parte importante de esa relación con Hezbolá y de la cooperación entre Teherán y Caracas de la que Saab era un facilitador.

Con información de Small Walls Journal.

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