Spread the love

El PCC es una organización criminal famosa desde principios de la década, sin embargo “el robo más grande de siglo”, perpetrado en Paraguay, puso los ojos del mundo sobre el grupo delictivo que ya tiene presencia en todos los países de la región y también en Europa.

El robo ocurrió en la sede de Prosegur, una empresa especializada en el transporte de grandes cantidades de dinero en efectivo, en Ciudad del Este, la segunda urbe más poblada de Paraguay. Más de 40 millones de dólares fueron robados en el hecho y se presume que los 50 sujetos que lo ejecutaron pertenecen al PCC.

Sin embargo, el PCC no lo ha tenido fácil en Brasil. Tienen un duro contrincante que ha demostrado no amilanarse ante las incesantes amenazas de muerte que ha recibido en los últimos años. Se trata del fiscal Lincoln Gakiya el hombre que ha comandado la lucha del PCC durante los últimos 20 años.

En una entrevista para El País de España, Gayika describió como ha sido su lucha contra la mayor organización criminal de América Latina, su expansión mundial y las amenazas de muerte que ha recibido.

El PCC dirige al grupo de la calle desde la cárcel

No es una práctica nueva. En Colombia Pablo Escobar Gaviria lo hacía, en Venezuela en los últimos años la figura de los “pranes”, tienen el control de robos, secuestros y extorsiones desde la cárcel. El PCC es maestro en esta modalidad. Sin embargo, Gakiya descubrió después de muchos años que el preso que era aislado, salía fortalecido: “El preso aislado no tiene derecho a visitas íntimas, pero sí a la visita semanal de la familia y los abogados. Estos se encontraban después con familiares de otros dirigentes presos, intercambiaban informaciones y empezamos a entender que era necesario el aislamiento geográfico”.

Es por ello que Gakiya solicitó el traslado de Marcola (Marcos Williams Herbas Camacho, considerado el líder del PCC) y otros 21 presos a prisiones federales para que además de estas 22 horas diarias encerrados, estuvieran aislados entre sí. “Eso dificulta aquellas decisiones colegiadas que eran tomadas en las penitenciarías. Es un gran avance”, dijo el fiscal a El País.

El inicio de la batalla de Gakiya contra el PCC

El fiscal inició la lucha contra el poderoso grupo criminal en el año 2004 cuando procesó a algunos de sus líderes. “Pedí que fueran aislados y uno de ellos ordenó que me mataran. La Fiscalía me envió 15 días de permiso a casa. Mi mujer acababa de dar a luz. Al volver, quise saber cómo, dónde y por qué querían matarme. ¿Necesitan permiso de los líderes? Así inicié las investigaciones».

El último intento de asesinar al fiscal Lincoln Gayika fue descubierto en diciembre de 2019. La razón: fue el único responsable del traslado de a principios de ese año de los líderes al sistema federal penitenciario. “Era una cuestión de seguridad porque había un plan inminente de rescate. Hubo un acuerdo inicial para que la petición fuera colectiva, pero coincidió con una época de transición política muy difícil y me vi compelido a hacerlo solo. Para el PCC quedó como una cosa personal. Y eso es malo.

Después de tantos años de estudio y de saber caso por caso, Lincoln Gakiya explica a detalle como es el manejo del negocio por parte de esta organización delictiva. “El tráfico de drogas. Todavía venden más dentro de Brasil, pero el tráfico a Europa es un camino sin retorno porque es un lucro fantástico con poco riesgo. El PCC la vende allí por 25.000-30.000 euros un kilo, dependiendo del país, cuando aquí haría 12.000 reales (2.200 euros). Y si el container es incautado, pierden la droga, pero normalmente nadie es detenido. El PCC lleva la droga hasta los puertos, a partir de allí (distribuirla) es responsabilidad de sus socios, la mafia italianas, nigerianas, serbias o yugoslavas. La mafia se queda el 40% de la droga y pagan el resto en euros al precio de venta”.

El fiscal indicó que el dinero producto de la venta de la droga hasta hace poco era guardado y enterrado. A veces les robaban o era incautado. “Al entrar en el tráfico internacional, empezó a recibir el dinero en Europa. Primero, lo transportaban en avión, en barco, pero el volumen de billetes hizo imposible transportarlo. Ese dinero no transita de manera física, sino a través de sistemas usados en Lava Jato por los cambiadores de dinero y disponen de él en Perú, Paraguay, Colombia, Bolivia… países productores de droga”.

Gakiya indicó que las autoridades brasileñas saben de las propiedades que ha adquirido el PCC en Bolivia para la producción de cocaína y en Paraguay para la producción de marihuana. “No sabemos si está siendo blanqueado allí porque ese dinero limpio no ha regresado todavía”, comentó el fiscal.

Siga leyendo en Primer Informe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *