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¿Qué sabe el empresario colombiano Álex Saab para que se preocupen tanto por su destino EE.UU., Reino Unido, Venezuela, Colombia, Rusia, Italia o Irán? ¿Por qué el presidente de Cabo Verde recibe más llamadas de jefes de estado que nunca? Saab parece haberse convertido en una pieza clave no solo del chavismo, sino también del tablero geopolítico mundial por sus negocios petroleros con Teherán.

Por LA VANGUARDIA

“No recuerdo haber recibido tantas llamadas, llamadas de jefes de estado extranjeros”, declaró a inicio de mes el presidente de Cabo Verde, Jorge Carlos Fonseca, cuyo gobierno aprobó esta semana la extradición a EE.UU. de Saab, aunque la decisión final depende de la justicia del país africano, ante la cual el empresario puede interponer recursos en dos instancias: el Tribunal de Apelaciones y el Supremo. Para evitar su traslado a EE.UU. ha contratado al bufete madrileño del exjuez Baltasar Garzón.

La justicia estadounidense acusa a Saab de lavado de dinero. Washington lo considera testaferro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y el principal intermediario financiero de operaciones ilegales del régimen chavista. Sin embargo, Maduro exige a Cabo Verde su liberación, alegando que es un “agente” del gobierno venezolano y goza de inmunidad diplomática.

Saab, que también tiene abierto en Colombia un proceso por lavado de dinero, fue detenido el 12 de junio cuando su avión privado aterrizó para repostar en la isla de Sal camino a Teherán. La captura fue una operación de inteligencia estadounidense tras el monitoreo satelital de los aviones que acostumbraba a usar el empresario, a pesar de que la tripulación no informó de que Saab viajaba como pasajero en ese vuelo.

Nacido en Barranquilla hace 47 años, Saab conoce muchos secretos del chavismo hasta el punto de ser tildado de ministro de finanzas de Maduro en la sombra, cuya misión sería ocultar por el mundo el dinero saqueado de las arcas venezolanas por la cúpula bolivariana.

La colaboración del empresario con Caracas comenzó hace una década –cuando aún vivía Hugo Chávez– con la importación desde Colombia y Ecuador de casas prefabricadas para el programa “Gran misión vivienda”. Al llegar Maduro al poder, la relación con el régimen se intensificó y Saab obtuvo contratos para la importación de alimentos de las conocidas como “cajas CLAP”, comida subvencionada por el gobierno para abastecer a los venezolanos. Con el tiempo, Saab se implicó en todos los negocios del país que se realizan con divisas, especialmente la venta de oro de las reservas oficiales y de la minería, y el tráfico de petróleo, tanto la exportación de crudo de la estatal PDVSA como la importación de combustible de Irán. Junto a su socio, Álvaro Pulido, Saab ha establecido un entramado de empresas fantasmas y cuentas bancarias en paraísos fiscales y otros países, como Turquía, Panamá o Hong Kong.

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