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Como muchos de sus compañeros de lucha política, Julio Borges fue objeto, en 2016, de una golpiza propinada por grupos radicales chavistas, mientras exigía al Consejo Nacional Electoral (CNE) convocar a Referendo Revocatorio contra Nicolás Maduro. Siendo presidente de la Asamblea Nacional (AN), el Palacio Federal Legislativo fue cercado por colectivos, bajo la mirada complaciente de los militares que custodiaban el recinto. Fue señalado por otras figuras públicas de “colaboracionista”, por encabezar las conversaciones con el Gobierno en República Dominicana.

Sin embargo, esa participación y el haber liderado el llamado a abstenerse en las presidenciales de 2018, lo pusieron en la mira de la justicia chavista y forzaron a salir del país. Desde su exilio, en Bogotá, es hoy testigo del zarpazo que ha dado el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al partido que fundó hace 28 años, reseñó Adriana Núñez Rabascall para La Gran Aldea.

-¿Cuál es su lectura de la decisión del TSJ, no solo contra Primero Justicia, sino también contra partidos políticos de tradición como Acción Democrática?, ¿a qué atribuye la medida y qué viene después de esto?

-Lo que nos toca, frente a esto, es estar claros que viene un proceso de más lucha, de más entrega. Lo importante no es perder los partidos políticos que son instrumentos para la gente, sino estar claros que no podemos perder el país. Hay que seguirle quitando ladrillos a ese edificio para que termine de colapsar. Lo que se ha logrado con el caso de Alex Saab, más que un ladrillo, es una viga entera que le quitaron a Maduro. En mi caso, me quitaron mi hogar, me separaron de la familia como a miles de venezolanos, pero lo que no podemos dejar que se pierda es el país, dijo en una entrevista que puede leerse íntegra en La Gran Aldea.

Cambio de discurso

Las palabras de Julio Borges, sin embargo, han resultado irónicas para algunos venezolanos, quienes recordaron que el otrora presidente del parlamento de Venezuela se negó años atrás a ordenar una investigación en la Asamblea Nacional, tras recibir documentos y denuncias contra Alex Saab y en la que también se revelaban ilícitos en la petrolera CITGO, que le fueron consignados por un joven diputado de Primero Justicia, su mismo partido político. En ese momento el otrora jefe parlamentario argumentaría que las denuncias no iban a ser consideradas, pues la prioridad era la campaña presidencial de Henrique Capriles Radonski, restando méritos a las acusaciones contra Alex Saab, a quien ahora considera una “viga” sobre la que se sostiene el régimen venezolano.

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