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La modelo Camila Fabbri, actual pareja de Álex Saab, se convirtió en pieza clave dentro del proceso que se le sigue al colombiano, señalado de ser el principal testaferro de Nicolás Maduro.

Después de la captura de Saab en Cabo Verde, el pasado 12 de junio, agentes federales establecieron que varios de sus allegados (incluida Fabbri) permanecen en Venezuela, reseñó EL TIEMPO.

Además, que Fabbri y uno de los hijos de Saab serían la ruta para llegar a dineros del saqueo a Venezuela que se movieron por bancos italianos, lo que se convertiría en su ‘talón de Aquiles’.

Tal como lo anticipó EL TIEMPO en noviembre pasado, en una operación trasnacional, entre autoridades de Francia e Italia, se logró el decomiso de lujosas propiedades vinculadas a la joven modelo.

Se incautaron un lujoso edificio, obras de arte (de Edward Spitz) y alrededor de 1,8 millones de euros vinculados a Fabbri.

La adquisición de estos bienes se habría hecho después de mover importantes sumas de dinero que provenían del Reino Unido a través de una firma llamada Kinlock Investment, dirigida por Lorenzo Antonelli, cuñado de Fabbri.

La plata terminó invertida en acciones de un fideicomiso británico y en una compañía en Emiratos Árabes, desde donde Saab estaba moviendo parte de su fortuna.

En efecto, como lo informó EL TIEMPO, el profesor Bruce Bagley confesó, el pasado primero de junio ante una corte de Nueva York, que le lavó a Saab cerca de 2 millones de dólares provenientes de Emiratos Árabes y de Suiza, a través del colombiano Jorge Luis Hernández, alias Boliche.

 

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