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La captura de Alex Saab en Cabo Verde, en una parada de combustible de su jet privado, para continuar camino a Irán, no tuvo más importancia que la regular para la prensa turca, sin embargo a puertas adentro del gobierno de presidente Tayyip Erdogan, la información generó diversas reacciones que mantienen en vilo a algunos funcionarios e intermediarios involucrados con el empresario colombiano, considerado el máximo testaferro del gobierno ilegítimo de Caracas, en manos de Nicolás Maduro, según un reporte del analista y ex diplomático Imdat Oner, en el portal turco Ahval.

En 2019, autoridades estadounidenses sancionaron a Saab, quien según las investigaciones, se trataría del principal lavador de dinero de la red de corrupción de Maduro. También fue acusado por fiscales federales de los Estados Unidos por cargo de lavado de dinero. Saab, según los datos aportados en esas denuncias, sobornó a funcionarios venezolanos y canalizó gigantescas sumas de dinero en cuentas en el extranjero.

«El testaferro de la Revolución», como se le conoce, también jugó un papel clave en la construcción de la relación económica de Venezuela con Turquía, a través de compañías fantasmas ubicadas en Estambul.

Aunque no está totalmente documentado el alcance del comercio entre Turquía y Venezuela, se sabe que ambos países han establecido un mecanismo en el que se transan alimentos turcos por oro venezolano.

Según el Departamento del Tesoro, las empresas turcas importaron oro de Venezuela, depositando el dinero en cuentas de bancos turcos, que luego fueron transferidos a una cuenta del Banco Central de Venezuela en Turquía.

El gobierno de Erdogan ha respaldado abiertamente al régimen de Maduro, tras los negocios que han hecho circular el oro venezolano a Turquía para su refinamiento, desde 2018, valorándose en unos 900 millones de dólares lo enviado ese año.

Por su parte, Turquía se ha convertido en un importante proveedor para Venezuela de productos básicos de consumo, como pasta, aceite de girasol, harina de trigo, lentejas rojas y leche en polvo. Con esto el régimen de Maduro busca paliar la crisis de producción y escasez en Venezuela, estableciendo además un ferreo control social sobre las clases más desfavorecidas que cada día aumentan en el país.

Estos son los contextos perfectos para los negocios de Saab. El empresario colombiano alcanzó notoriedad luego de descubrirse sendas tramas de lavado, importaciones ficticias y sobre facturación en cargamentos de comida que serían enviados desde Colombia y México, a Venezuela.

Mulberry Proje Yatirim, establecida en 2017 en Estambul por socios de Alex Saab, se ha convertido en el intermediario de estas importaciones de alimentos, comprando productos de Turquía en nombre de clientes venezolanos y revendiéndolos en Venezuela.

En julio del 2019, el Departamento del Tesoro también impuso sanciones a Mulberry por su participación en la sofisticada red de Saab, que generó millones de dólares en ganancias por contratos sobrevalorados, vinculados al programa CLAP.

Saab es quien finalmente orquesta las empresas, establecidas entre Venezuela y Turquía para 2018.

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