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Casto Ocando | Primer Informe

El gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, está actuando como el “intermediario” entre el régimen de Nicolás Maduro y el gobierno de Estados Unidos, enviando mensajes e intentando negociar diversos escenarios, pero en Washington nadie quiere atender sus llamadas y comunicaciones y algunos las consideran “tóxicas”.

La llegada de Lacava en los círculos de poder en el Impero dejó de tener la misma efectividad que cuando ayudó a liberar a Joshua Holt, el mormón falsamente acusado por Nicolás Maduro de tráfico de armas y liberado a mediados de 2018 tras presiones de congresistas norteamericanos que el propio gobernador ayudó a canalizar.

“Los enlaces de comunicación se cortaron. No contestan los Whatsaap, no contestan los teléfonos. Están mudos”, se quejó Maduro en una entrevista con Telesur la semana pasada.

En realidad, el que envía los mensajes es Lacava, que hasta hace pocos meses mantuvo contactos no sólo con congresistas, entre ellos el influyente senador republicano Bob Corker, ex presidente del Comité de Relaciones Exteriores, sino también con diplomáticos y agencias de inteligencia.

“Lacava es el hombre de confianza de Maduro, y es uno de los muy pocos que habla inglés para comunicarse con los gringos”, dijo una fuente de la inteligencia venezolana que conoce de la situación. “Es a Lacava al que no le devuelven los mensajes”, apuntó.

En Estados Unidos, Lacava ya no es un powerplayer. El senador Corker ya no está en una posición de influencia; su amigo Thomas Shannon está despretigiado, y sus relaciones con el Departamento de Estado están cortadas porque ya nadie quiere dialogar con Maduro.

En el pasado quedaron aquellos esfuerzos secretos gracias a los cuales el gobernador carabobeño se sentó a negociar, en Caracas y en Washington, de tú a tú, la liberación del mormón.

Lacava usó su influencia acumulada por sus vínculos con famosos miembros del llamado Grupo de Bostón, que Maduro integró desde sus tiempos de canciller, y que era atendido por dos figuras claves: Caleb McCarry, asesor principal del senador Corker y Thomas Shannon, subsecretario de estado para América Latina.

Tanto McCarry como Shannon jugaron un papel esteler en las negociaciones para repatriar a Holt. Incluso viajó secretamente a Washington y luego acompañó al propio Holt cuando fue traido de vuelta a la capital norteamericana.

Ahora nadie da un centavo por sentarse con “Drácula”. Antes había consultas y llamadas a Lacava, pero ahora no es considerado de fiar, dijo un agente de inteligencia que participó en las negociaciones de 2018 para liberar a Holt.

“Ha cometido muchos errores que no le perdonan”, dijo el agente que pidió mantenerse anónimo porque no estaba autorizado a hablar sobre este tema.

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