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La semana pasada un juzgado estadounidense aprobó la venta de las refinerías de CITGO que funcionan en los Estados Unidos y que pertenecen a Venezuela, a la compañía minera canadiense Crystallex para recaudar 1,4 mil millones de dólares que perdió por el arrebato de unas minas realizado por Hugo Chávez durante sus años como primer mandatario.

El caso complica las finanzas de la oposición venezolana liderada por Juan Guaidó, cuyo gobierno interino contaba con las ganancias de la compañía con sede en Houston para financiar la recuperación de la nación devastada por la crisis, en el momento en el que Nicolás Maduro abandone el poder.

La orden, impartida por el juez Leonard P. Stark del Tribunal del Distrito de Delaware, sigue una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que confirmó un fallo anterior de Stark que autoriza la liquidación de CITGO.

Aún quedan obstáculos antes de seguir adelante con la venta de CITGO pues Crystallex primero debe obtener una licencia de los funcionarios del Tesoro de Estados Unidos, que habían protegido temporalmente a la oposición venezolana de la pérdida de CITGO, además la firma canadiense y los abogados en Venezuela deben acordar cómo venderán las refinerías, según el fallo del juez Stark.

El reclamo de Crystallex viene desde que Chávez se hizo cargo de la concesión de Venezuela de la empresa minera de oro, y de las operaciones locales de otras compañías internacionales, como parte de su plan revolucionario que ha terminado en una devastación sin precedentes de Venezuela.

Ante esta jugada del chavismo, Crystallex se declaró en quiebra y demandó a Venezuela para recuperar su inversión perdida en el país.

El caso es único en su clase, porque el tribunal permitió a Crystallex adjuntar activos de la empresa matriz de CITGO y descubrió que Venezuela había borrado las líneas entre el gobierno y su firma petrolera.

Después de que la administración Trump reconoció a Guaidó como presidente interino y legítimo de Venezuela, los tribunales estadounidenses otorgaron la aprobación a una junta designada por la oposición para controlar CITGO, empresa valorada en unos 8 mil millones de dólares, pero ésto no ha hecho que las cosas en Venezuela cambien demasiado porque Maduro sigue en el poder, con firme apoyo militar y con respaldo de Rusia, China e Irán.

El gobierno de Guaidó dijo en un comunicado que esperaban todo este proceso legal luego del fallo de la Corte Suprema y que la acción es el resultado directo de la «política desastrosa» y las expropiaciones de Chávez y su sucesor, Maduro: «El gobierno legítimo continuará luchando para proteger los activos de nuestro país».

CITGO posee tres refinerías ubicadas en louisiana, Texas e Illinois, además de una red de tuberías que atraviesan 23 estados y proporcionan entre el 5 y el 10% de la gasolina de Estados Unidos.

Vía Primer Informe

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