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Juan Ricardo Ortega dejó su cargo como director de la Dian y se fue de Colombia. Días antes se había filtrado la noticia de su retiro ya que no es común que el jefe de una entidad como esta tenga que irse por amenazas contra su vida. Ortega, en su momento, aclaró que él no estaba intimidado, sino que lo hacía por la tranquilidad de su esposa y de sus pequeños hijos. En una entrevista con Blu Radio mencionó de dónde venían las amenazas en su contra.

Se refirió a él como el gran “capo” del contrabando en Colombia. Luego precisó: “Vive en Panamá, tiene que ver con textiles, y su nombre está en toda la literatura sobre crimen organizado”. Y añadió: “Maneja ocho nombres. Hoy en día aparece como Jean Ibrahim Figali, y en Colombia como Jean Kaiser Fhegali y en Panamá como Jean Figali Figali. Cambia la identidad continuamente”.

Según Semana de Colombia, ese nombre, a primera vista, no le dice nada a ningún colombiano. Sin embargo, al indagar un poco, se descubre que no solo es un polémico y poderoso empresario en Panamá, sino que su nombre aparece como uno de los ‘duros’ de la época dorada de la mafia del cartel de Medellín.

Según expresa.me, lo primero que se encuentra sobre él, cuando el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, poco antes de dejar el poder, reformó la ley de escoltas para que no solo él como expresidente, sino también su esposa y sus hijos tuvieran protección.

Y para justificarlo dijo: “Yo me he ganado enemigos muy poderosos” y se refirió a Jean Figali, como uno de los que querría “eliminarlo”.

¿De dónde viene Figali? En efecto, como dice Ortega, es un personaje muy misterioso. En el libro El infiltrado, que escribió Robert Mazur, un agente de la DEA que trabajó encubierto en las finanzas del cartel, dice que alguien que les transportaba droga a los Ochoa, se refirió a “Jean Figali, alias John Nasser” como “un judío colombiano más poderoso que Pablo Escobar”, que le dijo además que era propietario de la empresa importadora y exportadora de textiles más grande de Colombia y que “contaba con la protección del Ejército, la Policía, los jueces y los políticos”. Nasser o Figali también aparece en periódicos y en informes de inteligencia de la época.

En un artículo de El Tiempo de 1996 se dice: “Uno de los principales allanamientos del Bloque de Búsqueda se efectuó al conocido restaurante El Buque, de propiedad de Jean Ibrain Feghali, más conocido como John Nasser, señalado por la Policía como uno de los jefes del cartel de la costa”.

Y en un informe de inteligencia de la Policía, del 17 de junio de ese mismo año, se dice que con Miki Ramírez “han conformado una de las más fuertes organizaciones colombianas del narcotráfico”. Ese hombre podría ser el mismo Figali. Sin embargo, por la edad, también podría ser otro Jean Figali ¿Tal vez su padre? SEMANA le preguntó a Mazur, el autor de El infiltrado y él respondió: “Yo sé que él dirá que se trata de dos personas diferentes con el mismo nombre y que lo están confundiendo con esa ‘otra persona’. Pero ese no es el caso, para nada”.

Además, en los cables de Wikileaks, la embajada de Estados Unidos en Panamá, refiriéndose a él, también lo ratifica. “Jean Ibrahim Feghali Waked (Jean Figali) es un reconocido lavador de dinero. Información confiable señala una larga historia de lavado de dinero en Panamá y Colombia desde 1990 como lugarteniente de Pablo Escobar”.

“Llevaba de paseo a Panamá a novias de mafiosos y todas regresaban molestas porque las revolvía con rollos de telas que traía de contrabando”, le dijo a “El Tiempo” de Colombia uno de los exnarcos. Y agregó que también era famoso por su afición al juego y excentricidades.

“El libanés andaba siempre con un chef, se ufanaba por haber comprado el gigantesco escritorio del expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez y le puso un lago sintético a su hacienda en La Pintada (Antioquia), a la que bautizó Cinco Estrellas; el mismo nombre de la cadena de almacenes que fundó en Bucaramanga, en donde los Fighali sacaron cédulas colombianas. Luego, montó un centro de la moda cerca a Medellín”, dijo otro narco.

Y añadió que es fácil verificar que se trata de la misma persona que vive en Panamá: “Tiene un hijo en Miami que se llama Jean Pierre y la mamá es Esmeralda. Debe tener 50 años, igual que yo. Además, busquen si los bienes que tiene en México y el penthouse en el exclusivo sector Punta Paitilla fueron pagos de la mafia”.

En 1992, las autoridades de España emitieron una orden de captura internacional contra dos narcotraficantes colombianos, entre ellos un hombre identificado como “Jon Nasser”, que al parecer había establecido una red de tráfico de drogas en España para el Cartel de Bogotá. Cuatro años más tarde, en un artículo de El Tiempo, Nasser fue identificado como uno de los líderes del Cartel de la Costa, una organización criminal que manejaba redes de contrabando en la costa Caribe de Colombia.

Colombia investiga a Jean Figali por contrabando

Un escándalo surgió en 2016, luego de que el Diario El Tiempo de Bogotá, revelara una investigación en contra del empresario de origen libanés y radicado en Panamá, Jean Figali.

El diario relaciona al mencionado empresario con el apellido Waked, familia que fue objeto de un proceso por el Departamento de Tesoro y la DEA de los Estados Unidos.

Figali en la nota periodística, es vinculado con la empresa Kayser, la mayor comercializadora de telas en Colombia, la cual es a su vez la responsable de la construcción de unos edificios en los cerro de Bogotá, de los que se ordenó su demolición por incumplir las normas ambientales.

El Tiempo de Bogotá en agosto de 2015 citó el nombre de Jean Figali a una investigación por contrabando en donde se utilizaba como plataforma a Colombia y Panamá.

Más vinculos con el cartel de Medellín

Un reportaje de la Unidad Investigativa del diario El Tiempo de Colombia acusa al empresario Jean Figali de haber sido miembro del cartel de Medellín a mediados de la década de 1990.

El reportaje titulado: «Colombia y Panamá van tras Jean Figali, capo del contrabando», fue publicado en la edición digital de este diario de Bogotá.

«El empresario es señalado de lavarle plata a capos y a contrabandistas de ambos países (Colombia y Panamá)», señala el rotativo en un amplio reportaje donde se citan a exnarcos de este cartel.

“En el cartel de Medellín lo conocimos con el nombre de Jhon Nasser. Fue socio nuestro en varios envíos de droga y en 1999, cuando nos entregamos a Estados Unidos, se fue a Panamá y ahora es un influyente empresario”, indicó el reportaje.

En el artículo se citaron también declaraciones de José Gabriel Carrillo, abogado de Figali. Carrillo le dijo a El Tiempo que su cliente ya fue juzgado y hallado inocente de conductas que algunos quieren endosarle de nuevo.

Además, el abogado expresó que su cliente fue objeto de una encarnizada persecución política en Panamá por parte del gobierno de Ricardo Martinelli, al punto que se le hicieron cargos inventados por lavado de dinero, de los cuales fue absuelto, según el reportaje.

El cartel de Medellín fue fundado por el narcotraficante Pablo Escobar, muerto en 1993.

El entonces director de las Aduanas de Colombia, Juan Ricardo Ortega, acusó a Figali de contrabandear telas.

El expresidente Martinelli señaló públicamente que había recibido amenazas de Figali, señalamientos que fueron desmentidos por los abogados del empresario.

Panamá anunció años atrás que subastaría las propiedades secuestradas a Figali en el año 2009, valoradas aproximadamente en 150 millones de dólares.

Se trata de las parcelas 4, 5 y 7 en la calzada de Amador, que la antigua Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) entregó en concesión a Figali. En total estas suman 103 mil metros cuadrados sobre los cuales el empresario construyó un centro de convenciones y un complejo de habitaciones que formarían parte de un hotel, que nunca se terminó.

Deudas fiscales

De acuerdo a un reportaje de La Prensa, dentro de esta venta también se tenía programado las 23 casas en las que Figali pretendía construir un bulevar con tiendas de alta costura, pero finalmente las transformó en una franja de restaurantes y discotecas conocida hoy día como «Zona de la Rumba».

A la fecha, esta venta aún no se ha concretado.

En la nota de este diario se especificaba que: «En noviembre de 2009, el Ministerio de Economía y Finanzas ordenó secuestrar las propiedades de Figali ante el incumplimiento del arreglo de pago que había acordado la empresa por la morosidad que mantenía con la UABR. Dos años después el empresario acordó firmar un acuerdo extrajudicial con el Gobierno, donde cedió todas sus propiedades para cancelar una deuda por 29 millones de dólares que mantenía con diferentes instituciones del Estado. De este monto, 20 millones de dólares correspondían a la UABR en concepto de arrendamiento; 8 millones de dólares en un fideicomiso que mantenía el grupo con la Caja de Ahorros y el resto de la deuda correspondía a facturas pendientes con el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y con la Autoridad Nacional del Medio Ambiente».

El reportaje agregaba que «de acuerdo con el contrato de arrendamiento, Figali debía pagar una renta mensual de 83 centésimos por cada uno de los 112 mil metros cuadrados que recibió en concesión durante la administración de Mireya Moscoso. Después de múltiples recursos interpuestos en la Corte Suprema de Justicia, se dictaminó que la empresa no tenía derecho a realizar el relleno de mar, por lo cual la propiedad fue expropiada por la actual administración gubernamental. Este relleno formará parte de la ampliación a cuatro carriles de la calzada de Amador».

Vía elpublique.me

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