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Al principio, podrías haber pensado que era una coincidencia. Una de estas molestias de la vida cotidiana en un país, Venezuela, devastada por la crisis económica y social, con infraestructura decrépita. Pero el embajador francés, Romain Nadal, tuvo que enfrentar los hechos. Desde principios de mayo, la calle donde se encuentra su residencia en Caracas, a unos cinco minutos en automóvil de la embajada, ha estado rodeada por una extraordinaria presencia de seguridad. Se han establecido barreras de filtro en la entrada y salida de la policía política, el Sebin. La electricidad se cortó el 3 de mayo, luego el gas en los últimos días. Los apagones, que son frecuentes en la capital, suelen durar unas pocas horas, reseñó el diario Le Monde.

Ante estos actos de hostilidad, que las autoridades locales no han tratado de corregir a pesar de los múltiples intercambios, el Ministerio de Relaciones Exteriores, en París, convocó al embajador venezolano por primera vez el lunes y luego el miércoles 13 de mayo. denunciar violaciones graves de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Su artículo 25 estipula en particular que “el Estado receptor otorga todas las facilidades para el cumplimiento de las funciones de la misión” . En un comunicado de prensa publicado el miércoles, el Quai d’Orsay expresa su “firme condena de las medidas tomadas en los últimos días que socavan el funcionamiento normal de nuestra representación diplomática en Caracas” .

Otras residencias diplomáticas también se ven afectadas, en esta misma calle en Caracas: las de Estados Unidos, abandonadas desde la partida del embajador en marzo de 2019, Austria y Sudáfrica. Los diplomáticos aún presentes pueden circular con su placa especial, sin registrar el vehículo, pero deben reportarse a la barrera del filtro. La residencia del embajador francés tiene un generador alimentado por diesel, con una autonomía de varias semanas. Los gendarmes y empleados venezolanos también viven allí. Algunas familias venezolanas que viven en el vecindario se vieron obligadas a mudarse porque no tenían el mismo equipo.

El caso deja poco espacio para la duda: la crisis política mortal en la que el país está sumido está en el origen de este bullying excepcional. El líder de la oposición, Juan Guaidó, quien se declaró presidente interino el 23 de enero de 2019, ha sido reconocido por alrededor de 60 países. Es apoyado notablemente por los Estados Unidos, cuyo objetivo es derribar a Nicolás Maduro.

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