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Casto Ocando | Primer Informe

Tras el anuncio de que Estados Unidos ofrecía una recompensa de $15 millones por la captura de Nicolás Maduro, considerado un fugitivo por estar acusado de dirigir una organización narcoterrorista en alianza con las FARC, el dictador venezolano duplicó los anillos de seguridad a seis, en previsión de posibles incursiones en su contra. Ahora, ha retirado todo el personal de su primer anillo de seguridad, para sustituirlo por guardaespaldas traidos del Medio Oriente.

De acuerdo a fuentes de inteligencia norteamericana, el efecto de la recompensa ha incrementado los niveles de paranoia en el círculo íntimo de Maduro, al punto de que ha comenzado a desconfiar de la guardia presidencial venezolana, e incluso de miembros del G2 cubano, de acuerdo a estas fuentes.

Las estrategias de seguridad del dictador están organizadas para prevenir operaciones de captura dirigidas por miembros de su entorno, o de oficiales activos que tienen acceso al Palacio de Miraflores o que pueden conocer su agenda diaria.

«En este momento hay una gran paranoia alrededor de Nicolás Maduro, porque sabe que se enfrenta a enemigos muy poderosos», dijo Antonio Rivero, un general venezolano que monitorea la situación interna militar en Venezuela, gracias a contactos militares que se encuentran activos.

Rivero dijo que el régimen dio un giro para incorporar a Irán en su estrategia de defensa y sobrevivencia, luego que una misión de 10 oficiales, presidida por el Comandante General de la Aviación, mayor general Pedro Alberto Juliac Lartiguez, viajara a Teherán entre la última semana de febrero pasado, y la primera semana de marzo, para negociar acuerdos de defensa.

Según Rivero, el general Julia Lartiguez, compañero de promoción de Diosdado Cabello y ratificado tres veces en el actual cargo, trató varios aspectos cruciales con altos oficiales iraníes, entre ellos establecer un puente aéreo enter Irán y Venezuela, la entrega de drones de vigilancia y ataque de fabricación iraní (incluyendo sistemas de radar de guía de estos drones), reparación de los F-16 que tiene Venezuela sin operar por falta de repuestos, y el entrenamiento de militares venezolanos por parte de las llamadas Fuerzas Quds, la fuerza militar élite de Iran.

El puente aéreo entre Irán y Venezuela entró en operación el pasado 21 de abril, con la llegada ese día de dos vuelos procedentes de Teherán: uno de Mahan Air, una aerolínea sancionada por Estados Unidos por su cooperación con grupos terroristas islámicos, que arribó a Punto Fijo, en el noroccidente de Venezuela; y uno de Conviasa, la aerolínea del régimen venezolano, también sancionada por Estados Unidos, que llegó al aeropuerto internacioonal de Maiquetía.

A partir del 21, comenzaron a llegar más vuelos desde Irán, a razón de uno por día. En el vuelo del jueves 23 de Mahan Air llegó el director para América Latina de la Cancillería iraní, Mohsen Baharvanand, acompañado de 243 personas y «abundante material», según reportó el diario español ABC.

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