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Muchas situaciones le dan una y otra vez la razón al Libertador Simón Bolívar cuando decía que: “El talento sin probidad es un azote”. Alex Saab y Álvaro Pulido puede decirse son unos “patrones del mal”, con estilos y visiones antagónicas, que se complementan. El perfecto yin y yang mafioso. Mientras Saab es un superdotado maquinador financiero, Pulido es el rey de las coerciones, con contactos en lo alto de las pirámides del narcotráfico colombiano. Saab por su parte destaca por sus lazos con el fundamentalismo islamico, las facciones disidentes de las FARC y la cúpula del ELN.

Tomar control de PDVSA

En los últimos días Alex Saab habría arreciado en un plan que buscaría deponer de la presidencia de PDVSA a Manuel Quevedo e imponer en su lugar a Delcy Eloína Rodríguez, quien junto a Tareck El Aissami y Diosdado Cabello, han sido de relevancia para Saab y Pulido en el apalancamiento de sus negocios con los CLAP, oro, coltán, petróleo, diamantes, mercado cambiario paralelo y contrabando de dinero en efectivo.

Saab también ha contado en sus planes con la colaboración y el respaldo del ministro de finanzas, Simón Zerpa.

Pero Alex Saab, ex vendedor de llaveros promocionales en Colombia, no ha podido penetrar el ámbito castrense y el importante sector de la Fuerza Armada que mantiene a Quevedo al frente de PDVSA.

Desde tiempos del ex-ministro de petróleo Rafael Ramírez el capo Saab le ha querido poner las manos a las finanzas de PDVSA, así como a la emisión de bonos y otros instrumentos financieros. Por los momentos su misión más urgente sería la de lograr cambiar una viceministra de gas que se ha vuelto una piedra en el zapato en su propósito de tomar control absoluto de la explotación gasífera venezolana, con el concurso de la empresa estatal rusa ROSNEFT, en las costas del estado Delta Amacuro.

Quieren con Delcy

Delcy Eloína Rodríguez, la llamada “antidiva”, cuyos movimientos corporales llevan por distintos motivos al terreno hormonal a más de uno y sino que se lo pregunten a Fernando Carrillo, se convirtió en uno de los objetivos de Álvaro Pulido, personaje singular acostumbrado a rodearse de mujeres para las que la lujuria, la pasión y las relaciones de pareja se entremezclan en un cóctel complicado.

No parece ser casual que uno de los de la prole de Álvaro Pulido, con galanterías y flirteos, quisiera conquistar a la vicepresidenta chavista, dándole a Pulido una nueva oportunidad de acercarse más a los hilos del poder en Venezuela. La situación tiene mucha similitud y poco que envidiarle a las tácticas que los servicios secretos ruso, israelí, cubano o norteamericano utilizan para colarse en la madriguera de quienes se convierten en sus blancos.

Una vez más el destino de Venezuela lo quieren determinar personajes para los cuales el proxenetismo, la estafa y el narcotráfico, son circunstancias que no le son ajenas, como tampoco el uso de la lujuria y la pasión para complacer cualquier capricho, siempre que así logren sus perversos fines.

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