Tres colombianos no identificados por sus nombres sirvieron como intermediarios del empresario Alex Saab para distribuir sobornos en Venezuela, a funcionarios que facilitaron importaciones ficticias masivas a ese país de material de construcción, según el encausamiento contra Saab en Miami.

 

Aunque no están formalmente acusados, los tres son identificados por la fiscalía como cómplices de Saab y de su socio Enrique Pulido, ambos encausados por cargos de lavado de dinero y violación de la Ley contra las Prácticas de Corrupción en el Exterior por un gran jurado del distrito sur de la Florida.

 

La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, asegura que Saab ha sido el testaferro del presidente Nicolás Maduro. La semana pasada, ambos empresarios fueron además sancionados por el departamento del Tesoro de Estados Unidos por transacciones corruptas en el suministro a Venezuela de paquetes alimenticios de emergencia.

La acusación criminal, radicada el pasado 25 de julio en el Distrito Sur de la Florida, detalla la confiscación de más de 12 millones de dólares a Saab y Pulido en cuentas que habrían sido usadas para el pago de los sobornos.

En total, los empresario movieron más de 350 millones de dólares desde Venezuela hasta bancos en Estados Unidos y de allí a cuentas en bancos en el extranjero manejadas por ellos, agrega la acusación.

 

A manera de ejemplo, el documento cita ocho transferencias de Panamá a una cuenta en el Citibank del sur de la Florida.

 

Según el encausamiento, los colombianos viajaban con frecuencia a Miami. Son solo identificados como persona 1, 2 y 3. Una fuente cercana a la operación del gobierno dijo a Univision que dos de los cómplices manejaban bodegas en la Florida.

De acuerdo con la acusación, en noviembre de 2011 Saab y Pulido suscribieron un contrato con el gobierno venezolano para la construcción de vivienda. El contrato fue adjudicado a una empresa de su propiedad.

 

Los empresarios buscaron la asesoría del intermediario 1 y 2 para la importación de los materiales. Estos a su vez contrataron a un tercero descrito como un “broker” con experiencia en el negocio de importaciones en Venezuela.

 

En la época de los hechos estaba en efecto un sistema oficial de Mercado cambiario, conocido como Cadivi, a través del cual el gobierno pagaba con dólares preferenciales el valor de las mercancías importadas. Cadivi fue una fuente de desvíos multimillonarios de divisas por parte de personas y empresas que simulaban la importación de bienes para obtener acceso a los dólares fuertes.

 

Según la acusación Saab, Pulido y los intermediarios usaron un solo cargamento de material de construcción para presentar multiples facturas falsas de importación. Bajo las indicaciones del intermediario 3, funcionarios del Seniat, la autoridad tributaria de Venezuela, y la Guardia Nacional Bolivariana, tomaban fotografías de los mismos contenedores en diferentes sitios “para crear la falsa impresión de que se trataba de múltiples cargamentos”.

Agrega la acusación que Saab, Pulido y sus cómplices pagaron sobornos a los funcionarios de Seniat, la Guardia Nacional y Cadivi por la aprobación de las facturas falsas luego de haber acordado en un hotel alrededor de Caracas cómo se harían las entregas del dinero. También se realizó una reunión para el mismo fin en Miami el 5 marzo de 2014, señala el pliego de cargos.

 

Poco después de esta reunión, el cómplice 1 advirtió a Saab y Pulido que había un atraso en el pago de los sobornos a los funcionarios, por lo cual se corría el riesgo de que estos suspendieran la aprobación de los documentos falsos.

 

Se desconoce el paradero de Saab, quien nació en Barranquilla, Colombia. Su abogado en Colombia, Abelardo de la Espriella, al conocer la sanción de la OFAC por corrupción afirmó que el caso en el que representa a su cliente en ese país tiene que ver con exportaciones ficticias.

 

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