Dos horas después de anunciar que el empresario barranquillero Alex Saab fue incluido en la llamada lista Clinton, el Gobierno de Estados Unidos tomó una segunda medida contra quien considera que es un poderoso aliado financiero del régimen de Nicolás Maduro.

En efecto, el Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó que le abrió a Saab una investigación por lavado de activos, por multimillonarios movimientos de dinero a través de Hong Kong, Turquía, México y Venezuela.

Para la justicia estadounidense, es claro que el barranquillero –investigado en Colombia por contrabando y lavado de activos– mueve importantes cantidades de dinero ligadas a Maduro y a su familia.

El expediente penal, abierto en una corte del Distrito Sur de Florida, contiene pruebas de posibles maniobras irregulares para blanquear al menos 350 millones de dólares, por medio de un esquema ilícito por el que se movieron sobornos entre cuentas bancarias ubicadas en Venezuela hasta otras en territorio estadounidense.

En esta acusación también se incluyó a Álvaro Pulido Vargas, señalado de ser el principal socio de Saab. Según las pruebas recaudadas, se aliaron con gente del régimen de Maduro para pagar sobornos y así facilitar el tránsito del dinero desde suelo venezolano, blanquearlo en cuentas estadounidenses y así poderlo después depositar en bancos de otros países.

EL TIEMPO estableció, además, que la justicia de Estados Unidos sabe que varias de las reuniones que se hicieron para tejer esa red ilegal se realizaron en Miami.

“Saab y Pulido obtuvieron un contrato con el gobierno venezolano en noviembre de 2011 para construir unidades de vivienda de bajos ingresos. Los acusados ​​y sus aliados supuestamente se aprovecharon del tipo de cambio controlado por el gobierno de Venezuela, bajo el cual los dólares estadounidenses podrían obtenerse a una tasa favorable, al presentar documentos de importación falsos y fraudulentos para bienes y materiales que nunca se importaron a Venezuela”, precisaron desde el Departamento de Justicia.

Estos dos colombianos, tal y como lo anticipó EL TIEMPO en exclusiva, fueron previamente incluidos en la lista Clinton, en una investigación que también enredó a los hijastros de Maduro. Además, dos hijos de Saab, Shadi Naim y Isham Ali, también resultaron sancionados.

No obstante, el poderoso empresario barranquillero le dijo a EL TIEMPO que todo, a su juicio, se trata de una persecución y que espera demostrar que los señalamientos en su contra son falsos.

“Mi rechazo es enfático ante esta persecución. El único objetivo de Estados Unidos es asfixiar al gobierno venezolano y creen que atropellando empresarios lograrán su cometido. Confío en que la verdad de toda esta infamia termine triunfando un día”, le dijo Saab a reporteros de este diario.

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