La virtual quiebra de Seguros La Floresta en Panamá y el desvanecimiento de la fortuna heredada por el empresario venezolano Oswaldo Karam, es para algunos entendidos el producto de «adicciones, excesos y vicios».

La empresa fue intervenida por la Superintendencia de Seguros y Reaseguros de Panamá el 27 de junio pasado y se duda que Karam tenga la capacidad financiera para invertir y reflotarla.

Consultada la opinión de un crítico que optó porque no se mencionase su identidad, éste ha expresado:

«Mientras los días pasan Oswaldo Karam busca a un incauto e inocente inversionista, a quien poder embaucar, colocando cientos de millones de dólares en una empresa imposible de reflotar, con deudas incuantificables y en banca rota. Es la triste historia de alguien que hizo negocios con el chavismo en Venezuela».

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